El jaguar y la lucièrnaga
En un bosque habitaba un hermoso jaguar llamado Balam, conocido por su astucia y fuerza. Un día, mientras acechaba a su presa, se encontró con una pequeña luciérnaga llamada Lucila, que brillaba con intensidad en la noche. Balam, intrigado por su luz, la confrontó "¿Por qué brillas tan intensamente? molestas mi vista y atraes a mis presas. Lucila, con voz dulce pero firme, respondio "Mi luz no es para molestarte, sino para guiar a otros de mi especie y encontrar alimento en la oscuridad. Cada ser, sin importar su tamaño o fuerza, tiene un rol vital en este bosque."
Balam, ignorando las palabras de Lucila la persiguió con la intención de apagar su luz. Lucila, ágil y veloz, logró esquivarlo entre la maleza. En su escape, se encontró con una bandada de colibríes que, al verla en peligro, se unieron para defenderla. Rodearon a Balam, zumbando y picoteando su pelaje, hasta que finalmente se rindió y se retiró.
Esa noche, Balam reflexionó sobre lo sucedido. Comprendió que la luz de Lucila no era una amenaza sino una parte importante del equilibrio del bosque. Al día siguiente, Balam se disculpó con Lucila y le pidió que le enseñara sobre la importancia de la diversidad en el ecosistema. Lucila con sabiduría y paciencia le mostró cómo cada especie, desde la más pequeña hasta la más grande cumplía un rol crucial en la supervivencia del bosque.
Moraleja: La diversidad de especies, tanto vertebrados como invertebrados, es la base de un ecosistema saludable. Cada ser, sin importar su tamaño o fuerza, tiene un rol vital que juega en el equilibrio de la naturaleza. Debemos respetar y proteger a todas las especies para garantizar la supervivencia de nuestro planeta.
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