Inicio:
En lo profundo del bosque, vivía un amable oso de anteojos
llamado Bernardo. Era conocido por su amabilidad y por ser un gran amigo de
todas las criaturas del bosque. A su lado, vivía una langosta herreña llamada Emma, que tenía una personalidad astuta y egoísta.
Un día, el bosque se llenó de
preocupación cuando se descubrió que algunos árboles estaban siendo talados sin
piedad. Los animales del bosque estaban alarmados por la pérdida de su hogar y
buscaron a Bernardo para pedirle ayuda.
Desarrollo:
Bernardo, con su sabiduría y
compasión, decidió investigar. Se adentró en el bosque y pronto descubrió a Emma junto a un grupo de insectos cortando los árboles.
"¡Emma, detente!", llamó Bernardo con voz firme pero gentil.
La diversidad de especies es lo que
hace que nuestro hogar sea hermoso y saludable. Todos tenemos un papel importante
que desempeñar en este ecosistema".
Emma, sin embargo, no quería
escuchar. Con arrogancia, desafió a Bernardo y continuó con sus planes egoístas
Conclusión:
Todos los animales de todas las formas y
tamaños se unieron a Bernardo para proteger su hogar. Juntos, crearon un círculo
alrededor de los árboles restantes, impidiendo que Emma y sus seguidores los
cortaran.
Con el tiempo, Emma se dio cuenta de su error. Viendo la determinación y el amor de Bernardo y los demás, se arrepintió de sus acciones y se unió a ellos para ayudar a proteger el bosque.
Aprendieron que, aunque puedan ser diferentes en muchos aspectos, todos los seres vivos merecen respeto y tienen un papel vital en el mundo que compartimos.
Por:Andrés Trujillo
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